Terré continuó fotografiando rituales religiosos en Galicia a partir del año 1960, una vez que se trasladó allí a vivir. A partir de 1982, fotografió las procesiones del norte de Portugal, donde encontró la autenticidad que echaba en falta en España.
En el año 2001 viajó a Zamora atraído por la fama de las procesiones de aquella ciudad. Con las fotografías de la procesión de viernes santo compuso una serie centrada en la gráfica de las cruces.