En el mes de abril de 1959 Ricard Terré deja su trabajo de gerente en las dos sociedades textiles para las que trabajaba en Barcelona y se trasladó a con su familia a vivir a Galicia. Ricard trabajó durante unos años como representante de comercio, un trabajo que le hace recorrer Galicia, una tierra que le sorprende, tanto por sus paisajes como por la cultura de sus gentes. Así como otros colegas preparan en esos primeros años de la década de 1960 sus fotolibros, Terré va recogiendo imágenes para un libro sobre Galícia, “el amor a la tierra y a la familia” según explicaba en una carta. Nunca dejó de fotografiar Galicia y los temas, más allá de aquellas fotografías cerradas a los ritos o el Carnaval, se extienden a la vida cotidiana y los paisajes.