Esta serie es un conjunto de retratos de las imágenes retiradas del culto que permanecen almacenadas en las sacristías y los desvanes de las iglesias. Terré no se centra en la idea romántica de la ruina, ni la nostalgia o la pena que estas piezas podrían evocar. Lo que le interesa es el retrato de unos seres animados, vivientes, que simbolizan las pasiones humanas, como aquellas figuras que años antes había retratado en las procesiones de Semana Santa o durante las fiestas de Carnaval.